Hogar de pastores, pescadores y pastores, la cabaña se reconoce por su volumen geométrico, la yuxtaposición de un paralelepípedo, un cilindro, un cono y un prisma.
La arquitectura tradicional de esta cabaña es fruto de la sencillez y el ingenio. Su ábside da la espalda al mistral.
Esta residencia de muros bajos encalados tiene un gran tejado atravesado por una viga, cuyo extremo a veces está rematado por un asta de toro o por un trozo transversal de madera que forma una cruz. Este galón, situado frente al ábside de la cabaña, protege de los rayos y sirve para atar la cuerda que la ancla al suelo en los días de viento.
Antiguamente, las paredes de las cabañas se construían con materiales propios de las marismas: barro y juncos. Hoy en día se utilizan otros materiales... pero su arquitectura sigue siendo apreciada por el placer de mantener viva la tradición o simplemente por su adaptación a las condiciones climáticas.