Caracterizado por su pequeño tamaño, su esqueleto y sus extremidades toscas y su cabeza pesada, el caballo de Camarga puede reconocerse en la edad adulta por su pelaje gris claro. Sin embargo, el potro nace de color castaño castaño y sólo entre los 4 y 5 años su pelaje se aclara.
De una robustez incomparable, el caballo de Camarga vive en semilibertad en marismas y enganes en verano y en invierno. Los rebaños están formados por un cierto número de yeguas de cría y un semental; Los nacimientos se producen de abril a julio en total libertad. Al año de edad, el potro es marcado por su dueño y separado de su madre.
A los tres años, lo pescan para entrenarlo, una operación delicada que requiere mucha paciencia por parte del cuidador, que deberá tranquilizar al animal día tras día. Se conduce con una rienda de apoyo, liberando así la mano derecha del jinete. En la mayoría de los rebaños, sólo se entrena a los machos y se crían yeguas para la reproducción.
Su uso se está ampliando actualmente a múltiples disciplinas de ocio, deportes y senderismo.
La raza de caballo de Camarga está oficialmente reconocida por la Yeguada Nacional desde el 17 de marzo de 1978. Tiene su Libro Genealógico y sus criadores están agrupados en una Asociación, la AECRC (Asociación de Criadores de Caballos de Camarga)
Hasta la fecha, figuran 246 criadores, 156 de ellos en la cuna de la raza, que se extiende desde Montpellier hasta Fos sur Mer, pasando por Lunel, Tarascon y Salon de Provence.
Influido por el entorno en el que vive, el toro de Camarga es una raza animal rústica. El ganado de Camarga vive en rebaños denominados "rebaños" y su zona de cría y pastizal está constituida por zonas pantanosas y territorios de espacios naturales. Es de tamaño esbelto, no supera el 1m30, con una cabeza fina. Su vestido es siempre muy oscuro. Los cuernos son la característica más típica de la raza, apuntan verticalmente hacia el cielo, formando principalmente una lira perfecta en las hembras.
El toro de Camarga nunca ha sido domesticado y la conservación de la raza se debe únicamente a sus habilidades para jugar y competir. Rústica y resistente, su cría la llevan a cabo hoy 120 pastores que reúnen alrededor de 15.000 cabezas.
La cría de toros, al igual que la del caballo de Camarga, es una cría extensiva.
Sólo a finales de los años 1990 la carne de toro se convirtió en uno de los pocos productos vacunos que se benefician de la Denominación de Origen Controlada.
Vive en rebaños (rebaños), en semilibertad en terrenos no aptos para el cultivo en los que sólo crecen juncos, hinojo marino, etc., que constituyen su único alimento.
Al igual que el potro, el ternero será marcado al año de edad con un hierro candente (ferrade).